Al chico de la moneda.

06:00 am de un día cualquiera estación de metro Louvre-París dirección aeropuerto. Ya se acaban los dias de escapada solitaria a la ciudad del amor.

06:15 am llega el metro poca gente en los vagones momento de sueño y reflexión. Sólo me apetece dormir. Miro a los lados y me doy cuenta que no soy la única zombie con legañas.

El trayecto se ha echo corto y ya ni tan sólo recuerdo la hora pero bajo del metro y me dirijo hacía la salida para coger el bus que me llevará al aeropuerto.

Entre los pasillos fríos, solitarios, decadentes todos con prisas, somnolientos, maquinando el día que nos espera y detrás de mi él. No sé quién es pero alguién me sigue al subir las escaleras me pregunta la hora

Me detengo le miro con cara de pocos amigos y miedo a la vez le digo en francés chaporreado: perdona pero tienes el móvil en la mano y para colmo con la pantalla encendida.

Él me mira sonríe y contesta: sólo quiera ver tu cara en el metro sólo veía tus rizos, me gusta.

Giro la mirada continuó caminando pero él me sigue.

Ya entre nerviosa y enfadada le pregunto: Que quieres?

Él: quiero acompañarte también voy al aeropuerto.

Yo: vale!

Cruzamos la calle subimos al bus por supuesto que se sienta a mi lado aprovecho para estudiar un poco su fisionomía y mi espacio físico por si acaso tuviese que salir corriendo. No tiene mala cara de aspecto parece buena persona, viste bien, muy elegante todo a conjunto, su perfume me encanta, su mirada es un delirio de pasiones ojos claros, mirada serena, alto, delgado, fibrado, puro amor por los cuatro costados.

Llegamos al aeropuerto y como si fuésemos compañeros inseparables, amigos de toda la vida vamos a desayunar juntos. En aquel momento no existía nada más, nadié, no había mundo, solos él y yo. El mundo para nosotros dos y la vida para el mundo.

A todas estas aún no sabíamos nuestros nombres

Nos sentamos a desayunar

Él: mucho gusto soy Sam

y como si no existiera el mañana brindamos con zumo de naranja por este encuentro.

Yo: más tranquila

La vida nos sorprende muchas veces nos regala momentos únicos lo que pasa que estamos programados para desconfiar y no dejarnos llevar por la emoción, no permitimos que la vida nos sorprenda, en ocasiones no queremos tener situaciones bonitas.

Me parece impresionante como llegamos a tener conexión con alguién que acabamos de conocer, nuestro idioma no es el mismo pero nuestro lenguaje corporal es uno

Él y yo allí sentados hablando no se de que, entendíamos cada gesto, cada sonrisa, cada detalle, uno por el otro en ese instante inseparables.

Nos cogemos de la mano caminamos hacia nuestras puertas de embarque. Dos destinos diferentes Barcelona y Budapest.

Un beso, un abrazo, la despedida

Deja en mi mano una moneda para que no lo olvide.

Hasta pronto principito, gracias por este recuerdo.

🌸MundiPra🌸

6 comentarios en “Al chico de la moneda.

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