A los 18

Cuando no tienes miedo a nada y solo piensas en lo bonita que es la vida y lo bien que te lo vas a pasar mientras vas creando tu propio “Mundi”.

A los 18 años cogí mi mochila y me fui al otro lado del charco dejando allí congelados todos esos bonitos recuerdos y experiencias vividas encima de un árbol de mango, arena blanca y aguas cristalinas, mientras ponía punto y seguido a las nuevas aventuras mediterráneas.

Pase de surcar el mar caribe a sumergirme en el Mediterráneo.

Recuerdo perfectamente cuando de pequeña veía los dibujos animados de “Las tres mellizas”. Un día hicieron un capítulo dedicado a Antonio Gaudí y hablaban de sus obras más emblemáticas en especial de la Sagrada familia, a mi me pareció tan espectacular, mágico y maravilloso que pensé yo quiero estar allí algún día.

Quien me lo iba decir.

Subir en ese avión con 18 años persiguiendo los sueños y ese amor de verano, fue una “MundiAventura” divertida, arriesgada pero muy bonita. Si volviese a nacer lo volvería hacer, repetiría esta dulce locura.

Me despedí con un hasta pronto de mi familia dejando allí ese olor a coco y tajadas fritas que tanto me apasiona. Al aterrizar en Barcelona me recibía el aroma a ensaimada, mandonguilles y crema catalana, en el mes de abril comienzos de primavera con el cielo despejado y una temperatura media durante el día de unos 13°- 14° grados más o menos, eso teniendo en cuenta que este cuerpo caribeño no habia estado expuesto a temperaturas tan bajas en su vida, la sensación de frío era toda una desconocida.

Sólo llegar me doy un brindis por la vida con un fresco paseo por las calles del maresme, salgo de casa en falda larga de tejido trópical (fino y ligero) unas chanclas hawaianas, camiseta de tirantes, cabello mojado recién salida de la ducha y la cara de quien me mira por la calle andando con esa pinta a punto de coger una neumonía triple, si era todo un poema. ¿Resfriado asegurado? Pues no, las defensas caribeñas estaban preparadas para defender este organismo joven y alocado dispuesto a todo, sería por esas ganas imparables de vivir, disfrutar, conquistar mi propia tierra, mi mundo ese mundo que siempre soñaba de pequeña y que por fin estaba haciendo realidad, no tenía nada material pero a la vez lo tenía todo, ilusión, alegría, voluntad y mucha esperanza. Cuando todo eso se une la vida es mucho más bonita, todo te parece bien y no tienes miedo a nada, te haces fuerte, más humana, aprendes a valorar cada momento por más efímero que sea.

Ahora con los años pienso que esa valentía con la que nos enfrentamos al futuro cuando tenemos 18 , ese amor, inocencia y emoción no deberíamos dejar que marche nunca.

Debería estar prohibido tener miedo a vivir.

¡Que viva la vida, que vivan las MundiAventuras!

🌸MundiPra🌸

Vistas al Montseny desde Santa Margarita- Sant esteve de palautordera

4 comentarios en “A los 18

  1. Lo importante es no olvidar de donde venimos como fuimos formados, de que estamos hecho…y como dice Conan El Bárbaro lo que no mata fortalece, recordar es tán importante como seguir respirando y vivir a plenitud cada recurso que la vida los da , aprender a condicionarnos dentro de aquello que no hace feliz….

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