Recordando de buena mañana.

De buena mañana he despertado recordando con nostalgia las horas que pasaba de pequeña estirada en una rama de la copa del árbol de mango del patio de casa.

Pasaba horas mirando al cielo, mientras reflexionaba sobre la vida. Proyectaba mis sueños, mi futuro, imaginaba como quería ser de mayor, hacia el resumen de los últimos acontecimientos del día, de la semana, del mes, hablaba con mis amigos imaginarios todo esto en compañía de la fauna autóctona del árbol, arañas, iguanas, chinches, bachacos, ardillas, paraulatas, cigarrones, gusanos varios. Ellos mis fieles compañeros junto a las nubes pasajeras que de vez en cuando descargaba con fuerza una linda lluvia trópical que en 15 minutos convertía el patio en una piscina natural y al pasar las horas la tierra volvía quedar tan seca como si nunca hubiese existido humedad alguna.

En ese árbol de mango mis primeras aventuras de vida, mi confesionario particular, mi alimento. Entre mango y mango una risa, una lágrima de alegría. Mi hermana y yo jugábamos a dar la vuelta al mundo saltando de rama en rama donde también subiamos a nuestro gato, el perro y todo tipo de juguetes y cachivaches que podíamos confiscar de casa. A todas estas mi madre vivía ajena a nuestro pequeño mundo de fantasía.

De fondo casi siempre se escuchaba el retumbar de la batería de mi hermano mayor ensayando partituras y melodías de diferentes grupos de rock los cuales seguía, por otra parte mi otra hermana en su habitación estudiando, pasando apuntes y comenzando a conocer las preocupaciones típicas y tópicas del universo de los adultos (que miedito).

La vida iba pasando, el mundo girando y yo perdida en mis fantásticas nebulosas, maravillas de mi mente viajera. Recuerdo con exactitud como la brisa me refrescaba del calor húmedo que me hacía sudar hasta los párpados, me encantaban esos 32-35 grados que teníamos cada día los 365 días del año.

Para mi el árbol de mango era mi refugio, mi evasión, ese momento del día en el que dejaba volar mi imaginación, su olor, sus hojas, el color de cada flor y hasta los nidos de abejas que tenía se han quedado en mis más bonitos y entrañables recuerdos.

🌸MundiPra🌸

Llança-verano 2018

2 comentarios en “Recordando de buena mañana.

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